5 de noviembre de 2012

Correlimos culiblanco en la Ría de Suances

El Correlimos culiblanco (Calidris fuscicollis) es una rareza en España. Las observaciones de las especies raras en España son homologadas por el Comité de Rarezas de la Sociedad Española de Ornitología. Hasta el año 2009 dicho Comité ha dado por buenas 17 observaciones de 17 ejemplares en la Península Ibérica y 28 observaciones de 66 individuos en el Archipiélago Canario.
Este correlimos se reproduce en la tundra cercana al litoral en Norteamérica e inverna en el sudeste de Suramérica. Es una especie escasa para la que se estiman 50.000-100.000 individuos. Son los ciclones que se producen en las aguas cálidas del Caribe los que hacen que este correlimos y otras aves limícolas americanas acaben recalando en Europa.
Este ejemplar de Correlimos culiblanco tenía un tamaño similar al de un Correlimos común, solo un poco más pequeño. Las patas eran más cortas que las del Correlimos común. Las puntas de las alas sobresalían por detrás de la cola. La ceja era larga y blancuzca, bien visible. Los flancos presentaban listas incipientes. El píleo era rojizo, en contraste con la nuca grisácea. Obispillo blanco. Base de la mandíbula inferior de tono marrón claro. Escapulares superiores negruzcas con margen castaño y blanco. Algunas escapulares inferiores grises con raquis oscuro. Otras escapulares inferiores y coberteras grises con margen subapical negro y margen blanco.
En esta fotografía se distingue perfectamente al ejemplar de Correlimos culiblanco por su obispillo blanco. Este ejemplar lo encontró mi amigo Guillermo Rodríguez el 12 de octubre de 2012. Al día siguiente, el 13 de octubre, entre las 16:00 y las 17:00 horas mis hijas Amaia y Lorea, mi mujer Maite Garrigós y yo vimos el ejemplar de estas fotografías en Vuelta Ostrera, en la ría de Suances (Cantabria). Mi amigo Juan Carlos de Andrés me llamó por teléfono cuando lo tenía localizado, mientras nosotros comíamos en un restaurante del pueblo después de haberlo buscado sin éxito durante la mañana. Con la pleamar fue mucho más fácil localizarlo, cuando estas aves descansan juntas en los lugares que permanecen emergidos junto a las marismas. 

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