La marsopa común (Phocoena phocoena) es el cetáceo más pequeño de las costas ibéricas. La longitud máxima de los machos es de 157 cm y de 168 cm las hembras. Vive en las costas del Atlántico Norte y el Pacífico Norte. En comparación con los delfines, sale muy poco a superficie, por lo que pasa desapercibida allí donde vive. Es característica su aleta dorsal triangular. Se la suele ver sola o en grupos pequeños, normalmente de hasta cinco individuos. El tamaño del grupo tiende a aumentar a finales del verano.
Ídem.
Habitualmente se alimentan en solitario, pero a veces se ven grandes agregaciones. En estos vídeos se ve que el grupo está compuesto por al menos cuatro marsopas, probablemente más. Se encontraban alimentándose de un grupo de peces en la misma zona donde varios alcatraces atlánticos (Morus bassanus) se lanzaban en picado para capturarlos.
Tomé esta fotografía y grabé estos vídeos desde Cabo Mayor, Santander (Cantabria), el 25 de octubre de 2025.
La Nutria paleártica (Lutra lutra) es un mamífero carnívoro en franca recuperación desde que en la década de 1970 alcanzara su mínimo poblacional debido a su intensa persecución por el valor de la piel. Desde entonces la Nutria ha ido recolonizando ríos de los que se extinguió, siempre que estos no estén muy afectados por la destrucción de su hábitat, la disminución de sus presas y la contaminación.
En el Humedal de Las Llamas, municipio de Santander, en el año 2021 se ha asentado un ejemplar de Nutria paleártica, que se ha acostumbrado a la presencia de los paseantes, por lo que es posible verla a primeras horas de la mañana.
Grabé y tomé esta fotografía aquí el 18 y el 19 de septiembre de 2021.
El mismo ejemplar defecando en una isleta de vegetación el 4 de octubre de 2021.
El Rorcual común (Balaenoptera physalus) es el segundo animal más grande tras la Ballena azul. Los machos pueden medir hasta 2 metros menos que las hembras. El ejemplar más grande medido en el Hemisferio Sur midió 27,3 metros, mientras que en el Norte el récord es de 24,4 m. El Rorcual común se distingue de otras especies de rorcual fácilmente si conseguimos ver el color del labio inferior derecho, que es blanco en el Rorcual común. Las otras especies de rorcual y el labio inferior izquierdo son del mismo color que el dorso, que es gris oscuro.
El Rorcual común se alimenta de pequeños cardúmenes de peces, de calamares, de crustáceos y de krill. Se alimenta abriendo las mandíbulas mientras nada. Es capaz de tragar 70 metros cúbicos de agua en cada ingestión, donde se encuentran aproximadamente 10 kg de krill. Entonces cierra las mandíbulas y empuja el agua de vuelta hacia fuera a través de las barbas, que permiten la salida de únicamente el agua. Un Rorcual común puede consumir hasta 1.800 kg de comida al día.
El Rorcual común es uno de los cetáceos más rápidos. Puede mantener velocidades de hasta 37 km/h. Hasta la invención de la máquina de vapor y los arpones explosivos, apenas se cazaban rorcuales porque eran demasiado rápidos como para perseguirlos. Los balleneros cantábricos las cazaban, pero no siempre flotaba cuando se la capturaba, a diferencia de la Ballena franca del Atlántico. Si no tenían mucha grasa, se hundían, lo que ponía en riesgo la vida de los balleneros. En el pasado estuvo muy amenazada por la caza ballenera. En el Hemisferio Sur los balleneros cazaron 725.000 ejemplares entre los años los 1904 y 1979, donde en la actualidad viven menos de 3.000.
Los machos durante la época de reproducción emiten vocalizaciones sonoras de baja frecuencia que se pueden oír a cientos de kilómetros de distancia. Aún no se conocen bien sus movimientos migratorios ni sus zonas de reproducción. Se estima que la población del Atlántico Norte es 40.000-56.000 ejemplares. Tomé estas fotografías durante la excursión con Verballenas desde el puerto de Santurtzi (Bizkaia) que realicé el 24 de septiembre de 2021.
En las peleas entre machos, se dejan marcas muy visibles a lo largo de su cuerpo.
Esos dientes que sobresalen de la mandíbula son los que producen las marcas a modo de cicatrices.
Las fotos anteriores son de un macho de Zifio de Cuvier y las siguientes de una hembra.
Las hembras son grises y carecen de las marcas que se hacen los machos adultos con sus dientes.
Tomé estas fotografías el 26 de agosto de 2021, cuando embarqué con en el barco Hegaluze Berria con mi amigo Gorka Ocio y el equipo de Verballenas en el puerto de Santurtzi (Bizkaia) con el objetivo de ver cetáceos y otras fauna en una travesía de ida y vuelta de 8 horas de duración por 69 euros. La travesía hacia el norte es de más de 50 kilómetros para poder llegar hasta situar el barco sobre el talud continental, donde se sumergen ballenas y zifios en busca de su alimento.
El Delfín listado (Stenella coeruleoalba) es una especie cosmopolita. Prefiere la parte externa de la plataforma continental que las aguas costeras poco profundas, donde se desplaza en grupos densos de unos 100 ejemplares.
La mayoría de las crías nacen a finales del verano y en otoño después de una gestación de un año o un poco más.
Se alimentan de peces y cefalópodos pequeños.
Tomé estas fotografías el 26 de agosto de 2021, cuando embarqué con en el barco Hegaluze Berria con mi amigo Gorka Ocio y el equipo de Verballenas en el puerto de Santurtzi (Bizkaia) con el objetivo de ver cetáceos y otras fauna en una travesía de ida y vuelta de 8 horas de duración por 69 euros.
La travesía hacia el norte es de más de 50 kilómetros para poder llegar hasta situar el barco sobre el talud continental, donde se sumergen ballenas y zifios en busca de su alimento, y en ella vimos 3 grupos muy numerosos.
En varias ocasiones delfines listados nadaron junto a la proa.
El 16 de marzo de 2019 fotografié y grabé este ejemplar de Delfín mular (Tursiops truncatus) dentro del puerto pesquero de Santoña. Esta especie de delfín es grande, puede llegar a medir 4 metros de longitud y su peso medio es de entre 150 y 200 kilógramos, aunque algunos superan los 400. En comparación con otras especies, tiene el hocico corto y con la mandíbula inferior más larga que la superior. Además, no presenta listas ni motas. Es una especie costera que se agrupa en manadas con dominios vitales de entre 200 y 300 kilómetros de litoral. A veces penetra en estuarios, pero su hábitat típico son los tramos de costa abruptos con fondos rocosos.
La pasada semana, el 7 de marzo de 2019, fue noticia que encontraron carne de delfín en un barco pesquero del puerto de Bermeo dos inspectores de pesca marítima de la Dependencia de Agricultura y Pesca de la Subdelegación del Gobierno en Gipuzkoa, dependientes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en colaboración con el Servicio de Inspección de Pesca del Gobierno Vasco y la Ertzaintza. Mientras en la proa del barco los inspectores examinaban tres fusiles de pesca submarina, prohibidos en este tipo de embarcación, el patrón "aprovechaba para tratar de deshacerse de la carga lanzándola a la mar por la popa".
Hacia las 14:00 horas este ejemplar nadaba lentamente en superficie, dando la sensación de que tenía problemas de salud. Más tarde, hacia las 17:00 horas, seguía dentro del puerto pequero de Santoña, pero realizaba inmersiones más largas y parecía haber recobrado vigor en sus movimientos. Muchos turistas pudieron verlo y grabarlo con sus teléfonos móviles.
Según puede leerse en la Memoria del proyecto "Actuaciones para la conservcación del Delfín mular", ejecutado entre julio de 1999 y julio de 2002 por el Grupo de Mamíferos Marinos de la Universidad de Barcelona en un Convenio de Colaboración con la Dirección General de la Naturaleza del Ministerio de Medio Ambiente, "entre las amenazas para la conservación de la especie actualmente en vigor está la mortalidad asociada a la pesca. Los Inventarios permitieron identificar tres causas principales que llevan a los pescadores a dar muerte de una manera intencionada a los delfines: su utilización para el consumo humano (los pescadores coinciden en señalar que las crías y juveniles de esta especie son las piezas más apreciadas para el consumo propio a bordo de los barcos)". En Cantabria el 60% de los pescadores entrevistados respondieron que sí a la pregunta de si se consumía carne de delfin a bordo en los barcos de cerco en el año 2002.
El 62% de los pescadores entrevistados en el País Vasco, Cantabria y Galicia dijeron que la caza de delfines estaba bastante extendida y solo el 1% dijeron que era nula (solo en Galicia). El 12% dijeron que era mayoritaria, sobre todo en Cantabria. De los ejemplares cazados el 67% eran de Delfín mular y el resto, el 33%, de Delfín común (Delphinus delphis). Los autores de este proyecto estimaron que el número de delfines mulares que se cazan para consumo humano cada año en el litoral vasco, ascendía a 250 ejemplares. El arma más utilizada para cazarlos es el arpón de cabeza basculante, que en toda la costa cantábrica se denomina "delfinera". La mayoría de los barcos llevaba alguno de estos arpones. Normalmente el utensilio se lleva en la proa del barco, sin ningún tipo de protección que lo oculte.
En este vídeo se aprecia cómo se movía hacia las 2 de la tarde.
Tundra Ediciones (www.tundraediciones.es) ha editado el libro "Encuentros con Lobos". Víctor J. Hernández tuvo la genial idea de invitar a 38 naturalistas e investigadores que relatan las vivencias personales de campo que más les marcaron o les proporcionaron el recuerdo más intenso de entre sus experiencias con el lobo. Una obra que nos muestra la emoción por tener la inmensa fortuna de que todavía campe por nuestros montes este extraordinario y emblemático animal, con el fin de ahondar y extender la preocupación por su conservación. Yo participo con el capítulo que titulé "Soñando con un futuro mejor para los lobos".
El Delfín común (Delphinus delphis) vive en grupos formados por 30 o menos individuos, aunque a veces se agrupan hasta formar grupos de cientos o miles. La gestación dura 10 u 11 meses y la lactancia al menos 10. Se alimentan de calameres y peces pequeños que forman bancos que pescan más frecuentemente durante la noche, cuando sus presas migran desde el fondo del mar hacia la superficie. Después de pasar la noche buceando en busca de alimento, estos grupos dejan de alimentarse durante las primeras horas de la mañana descansan y se agrupan en bandos mayores en los que se relacionan socialmente. Los barcos pesqueros que emplean redes de deriva o de arrastre son su principal amenaza. Es el más común de los cetáceos que pueden verse en el mar Cantábrico, incluso desde de la costa.
En los últimos años se han popularizado las excursiones para la observación de cetáceos y aves marinas desde diversos puertos de la costa Cantábrica. Tomé estas fotografías y grabé este vídeo el 16 de agosto de 2014, cuando embarqué en el puerto de Santurtzi (Bizkaia) en una de las excursiones que organiza mi amigo Gorka Ocio con Ver Ballenas. También las organiza mi amigo Alejandro García Herrera desde el puerto de Santoña con Aves Cantábricas. Para las personas que se animen a embarcar por primera vez en un barco que se mueve al ritmo de las olas, que no olviden comprar y tomar adecuadamente algún medicamento para evitar el mareo. Por ejemplo, dos pastillas media hora antes de embarcar.
Hay diversos estudios que demuestran que estas excursiones para ver cetáceos provocan molestias a los animales cuando no se realizan de la manera adecuada. Por ejemplo, persiguiéndolos con el motor a toda máquina. Además, estudios recientes demuestran que incluso evitando persecuciones, se generan molestias y cambios de comportamiento cuando las visitas son diarias, como sucede en muchos puntos del planeta actualmente. Doce días después de esta excursión, nada menos que en la revista científica Nature publicaron la noticia "Ecotourism rise hits whales", que traducido sería que "El aumento del ecoturismo perjudica a las ballenas", con el subtítulo de que "El deseo de observar de cerca ballenas y delfines está afectando a su comportamiento".
El 26 de enero de 2014 vimos un cachorro de Foca gris (Halichoerus grypus) en una rampa del puerto de Santoña y lo contamos en Foca gris, cachorro en el puerto de Santoña. Exactamente en el mismo vimos el 9 de febrero de 2014 este otro cachorro de Foca gris.
Su comportamiento era bastante más esquivo que el del cachorro que vimos el 26 de enero.
El color del pelaje y la distribución de las manchas claras son bastante distintas de las que vimos y fotografié en el ejemplar del 26 de enero. Sabiendo que se han llegado a ver dos cachorros distintos en el puerto de Santoña y su cercanía, creo que estamos ante el otro ejemplar, aunque fue a salir del agua en la misma rampa del puerto de Santoña.
Al menos una quincena de cachorros de Foca gris (Halichoerus grypus) han sido vistos este mes de enero en la costa Cantábrica. El 16 de enero de 2014 en el periódico La Nueva España hablaban de 9 ejemplares en Asturias. En el periódico El Correo se hablaba de al menos 15 ejemplares en la costa Cantábrica. En El Diario Montañés se puede ver un vídeo que esperamos que no sea representativo del trato recibido por estos cachorros. Tomé estas fotografías de un cachorro de foca gris descansando en una rampa del puerto de Santoña el 26 de enero de 2014.
No he encontrado noticias de una arribada tan numerosa en ningún otro año. Los ejemplares que han llegado a las costas Cantábricas son pequeños y no pasan de 40 kilos. Estos cachorros, jóvenes recién destetados e independizados de sus madres, no son animales inofensivos e incapaces de valerse por sí mismos. Aunque pequeños, son mamíferos carnívoros y podrían defenderse con sus afilados dientes. Sin embargo, muestran un comportamiento muy confiado con el ser humano y solo huyen cuando algún desaprensivo se acerca en exceso. Los machos adultos llegan a pesar 310 kilos y las hembras hasta 190.
Después de pescar, salen a la orilla a descansar y sestear. Si entonces sufren el acercamiento excesivo de varias personas consecutivas, el resultado será que los ejemplares no pueden descansar. Recordemos que estos ejemplares han llegado arrastrados por las corrientes marinas y el oleaje de un potente temporal que se produjo en el Golfo de Vizcaya hace unas pocas semanas.
Otros años también han llegado focas grises y en las últimas tres décadas ha sido bastante habitual, aunque no en un número tan elevado y no todos los años. Si en años anteriores se capturaron ejemplares para devolverlos a un lugar más al norte, este año parece que, afortunadamente, se ha optado por respetar estas arribadas, completamente naturales. Solo en el caso de ejemplares con heridas graves parece justificada su captura y tratamiento.
Llama la atención la falta de registros históricos de su presencia en las costas cantábricas, en principio, tan propicias para su presencia estable. Se sabe que estuvo presente durante la Prehistoria. Incluso se han encontrado colgantes hechos con muelas de esta especie en el yacimiento arqueológico de la cueva de Las Caldas, en el concejo asturiano de Oviedo.
En este vídeo se puede ver el comportamiento tranquilo durante un período de descanso.
En este otro vídeo puede comprobarse cómo su siesta queda interrumpida por las molestias de personas que no saben respetar su distancia de seguridad, de unos 10 metros.
Quiero recordar este grupo de focas grises, fotografiado el 13 de julio de 2013 en las islas Farne, en las costas inglesas del condado de Northumberland, desde uno de los barcos que, repleto de turistas respetuosos, se acerca hasta estas islas desde el pueblo de Seahouses con el propósito de disfrutar de sus colonias de focas y aves marinas. También quiero acordarme de la única foca salvaje que llegué a tocar con la mano. Fue el 14 de abril de 2011 en la playa de Oriñón, contradiciendo todo lo escrito hasta aquí. A primeros del mes de junio de ese año alguien la mal hirió de un tiro de escopeta y, a consecuencia de las heridas sufridas, murió a primeros de julio de 2011 en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Cantabria.
El 14 de abril por la tarde vi a la Foca moteada (Phoca vitulina) en la playa de Oriñón, junto a la desembocadura del río Agüera. Ya lleva unos días aquí. El pasado 9 de abril, 4 días después de que la viera y fotografiara dentro de la bahía de Santander, ya fue vista en Oriñón por varias personas, entre ellos Adela, Jesús Menéndez y Óscar Carazo, que hizo esta entrada para su blog. El 10 de abril la vio y fotografió de nuevo Jesús Menéndez y colgó esa bonita entrada "La foca de Oriñón, un año después". El 11 de abril la vio y fotografió nuestro amigo Ángel Ruiz Elizalde y también colgó una entrada en su blog.
El 14 de abril pude ver que el ejemplar está realmente acostumbrado a las personas y que no se asusta en absoluto por la presencia humana. Con un poco de mala conciencia, no pude evitar acariciar a este bonito animal. Permaneció impasible.
El 26 de marzo de 2011 en el Puntal de Laredo, Guillermo González hizo estas fotografías al ejemplar de Foca moteada o común (Phoca vitulina) que tanto juego está dando. El animal en cuestión, como puede verse en la siguiente fotografía, es muy manso.
El 5 de abril de 2011 vi esta Foca moteada o común (Phoca vitulina) en el fango intermareal frente a la dársena de Raos, en el interior de la Bahía de Santander. Por estar marcado, sus movimientos por la costa de Cantabria y Asturias han podido ser seguidos con bastante detalle. El 9 de agosto de 2006 fue marcado con una placa amarilla con el número 61665 en sus aletas traseras. Entonces, con apenas 2 meses de edad, este macho fue capturado en Alnmouth, a 120 kilómetros al sureste de Edimburgo. Lo trasladaron a un centro de recuperación porque sólo pesaba 9 kilos. Se estimó que tenía una edad de 6-8 semanas. A los tres meses ya pesaba 30 kilos y lo liberaron el 13 de noviembre de 2006. No se supo nada de esta foca hasta que el 7 de abril de 2010 fue vuelta a recuperar en la playa de Oriñón, Castro Urdiales. El personal de la Consejería de Biodiversidad de la Diputación de Cantabria lo hidrató, lo desparasitó y lo volvió a liberar en el mismo sitio el 9 de abril de 2010. El 23 de mayo de 2010 se le localizó en Gijón (Asturias) y dos horas más tarde en Ribadesella. El 13 de junio de 2010 fue visto y fotografiado en el límite entre Asturias y Cantabria, en la desembocadura del río Cares-Deva, en la orilla de Cantabria. Los días 26 y 28 de septiembre y 2 de octubre fue visto y fotografiado en las Marismas Negras de Astillero, en la Bahía de Santander. El 5 de febrero de 2011 fue visto y fotografiado en el Puntal de Laredo y por entonces también se vio en Colindres, dentro del estuario de las Marismas de Santoña. Como puede verse en la siguiente fotografía, esta foca no rehúye demasiado del ser humano.
En el artículo titulado "Paleoclimatic inference of the mid-Holocene record of monk seal (Monachus monachus) in the Cantabrian Coast", de los autores Ana Belén Marín (que amablemente nos ha proporcionado una copia), M. R. González-Morales y J. Estévez, publicado en la revista Proceeding of the Geologists´ Association, 112 (2011):113-124 han dado a conocer el hallazgo de restos de una Foca monje (Monachus monachus) en la Cueva de La Fragua, en ladera orientada al mar del Buciero (Santoña). Los autores concluyen que su descubrimiento podría darnos pistas sobre el rango de hábitat en el que viviría si no fuera por las causas de origen humano que la han llevado a encontrarse en peligro de extinción. También podría indicar que el actual régimen de corrientes cálidas en el Golfo de Vizcaya ya se encontraría establecido hace unos 6.000 años, lo que debería tenerse en cuenta a la hora de calibrar los modelos climáticos. Además, la demostración de la existencia de aguas costeras cálidas en la costa norte de la Península Ibérica durante el calentamiento global que se produjo en el Holoceno medio, contradiría los modelos climáticos que se manejan actualmente, que dan por seguro un clima más frío. El 5 de julio de 2013 en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria tomé esta fotografía de la ulna o cúbito (un hueso de la extremidad superior) de los restos de la Foca monje hallada en la Cueva de la Fragua.
Los autores de dicho artículo científico muestran el descubrimiento de un hueso fragmentado de una Foca monje de hace 5.540 años, especie que se cazaba y consumía en la costa cantábrica durante ese período. Este hallazgo implica una fase cálida inadvertida hasta ahora, reforzada por la advección de aguas subtropicales a la región. Como consecuencia, se refuerza la posibilidad de que el régimen oceanográfico en ese momento en el Golfo de Vizcaya fuera similar al actual, lo que podría modificar la idea que teníamos sobre el clima del Holoceno medio en la Península Ibérica y tendría importantes implicaciones en el estudio del cambio climático. En la fotografía, la cueva de La Fragua (Santoña), tomada el 28 de octubre de 2013.