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10 de noviembre de 2017

Respuesta de las aves acuáticas al paso regular de un barco turístico de observación de aves: Implicaciones en la gestión de los humedales

El 9 de septiembre de 2017 la revista Journal for Nature Conservation ha aceptado el artículo de Tyler N. McFadden, Alejandro G. Herrera y Juan G. Navedo titulado "Waterbird responses to regular passage of a birdwatching tour boat: Implications for wetland management" y que aparecerá publicado en el volumen 40 de la citada revista. El título puede traducirse al castellano como "Respuesta de las aves acuáticas al paso regular de un barco turístico de observación de aves: Implicaciones en la gestión de los humedales" y su resumen así: "La participación en actividades recreativas al aire libre puede favorecer la conservación de la vida silvestre, pero también puede perturbarla. Examinamos las respuestas de las aves acuáticas invernantes al paso regular de un barco pequeño dedicado específicamente a la observación de aves en un sitio Ramsar costero en el norte de España. Las perturbaciones se midieron durante dos períodos separados: 2006-2008 y 2012-2015. La incidencia y la magnitud de los eventos de perturbación se compararon por grupos de especies en función de su interés para los observadores de aves (especies objetivo vs. no objetivo) y se compararon por sectores de la ruta. Se utilizaron las distancias de inicio de vuelo para estimar las zonas de seguridad específicas de cada especie, que pueden utilizarse para gestionar la perturbación de la observación recreativa de aves acuáticas. Además examinamos las relaciones entre los rasgos específicos de las especies y las distancias de inicio de vuelo, tiempo de vuelo, y distancia de vuelo después de la perturbación. Un recorrido en un solo barco perturbó en promedio el 0,3% de las poblaciones de aves no objetivo y el 2,8% de las especies objetivo invernantes dentro del humedal, con el efecto de ser más pronunciado en las especies objetivo debido a que sus poblaciones son más pequeñas. La carga alar (la relación entre el peso y la superficie alar de cada especie) se asoció positivamente con la distancia de vuelo después de la perturbación. Sobre la base de las distancias de inicio de vuelo medidas, calculamos una zona de seguridad global para todas las especies de 100 metros, y zonas de seguridad específicas que varían de 41 a 211 metros. La incidencia de las perturbaciones y el número de aves perturbadas por viaje fueron mayores en canales de marea angostos (menos de 200 metros), donde los barcos se vieron obligados a pasar a menos de 100 metros de las aves acuáticas. Exigimos cautela al permitir el paso de barcos a través de canales de marea donde los patrones de los barcos no puedan mantener efectivamente las zonas de seguridad recomendadas entre el barco y las aves acuáticas."
Alejandro García Herrera y varios colaboradores durante una de las rutas del barco de estudio "Cofre" el 17 de enero de 2017.

12 de julio de 2014

Obras en las dunas de Laredo

Recientemente, redacté una entrada titulada "Las dunas de Laredo, según Emilio Guinea López y Mercedes Herrera Gallastegui". Gracias a mi amiga Meme Herrera he podido saber de cómo transcurrían las obras de "regeneración del cordón dunar" de la playa de la Salvé. En esta serie fotográfica tomada desde el monte Buciero el 5 de julio de 2014 pueden apreciarse las obras. 
A primera hora de la mañana una retroexcavadora preparó algo parecido a un canal en lo alto de la arena acumulada sobre las dunas.
A continuación la draga danesa comenzó a bombear agua con arena hasta la parte más alta de la acumulación de arena.
La draga de esta manera ha conseguido formar este cordón de arena.
 Este es el aspecto de la montaña de arena.
Como puede apreciarse en esta fotografía, además de arena de playa, la draga también bombea sedimentos más oscuros.
Aquí puede verse la draga, de bandera danesa, y el tubo por el que bombea la mezcla de agua y arena hasta lo más alto del cordón de arena.
El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ha invertido unos 2 millones de euros en esta obra. Sin duda, es una obra en favor del turismo de Laredo, pero no de la vegetación dunar.
Ingeniería dura para un tramo de playa y dunas incluidas en el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel.

6 de enero de 2014

Alca gigante, la historia de su extinción

R
El Alca gigante fue unas de las 4.400 especies de animales que describió Carolus Linnaeus. La bautizó con el nombre de Alca impennis en el año 1758 y señaló que "habitat in mari Norvegico rarius" (habita raramente en los mares noruegos). En el año 1791 la renombraron como Pinguinus impennis. El nombre de "pinguinus" procede del gaélico (pen=cabeza y gwyn=blanca), posiblemente en referencia a la gran mancha blanca que tienen en la cabeza en su plumaje estival. Posteriormente los marineros y exploradores de los mares antárticos comenzaron a usar este nombre para las aves que bautizaron en un principio como "pájaros niño" o "pájaros bobos". Linnaeus describió una de estas especies con el nombre de Diomedea demersa en el año 1758. Luego la renombraron como Spheniscus demersus, la especie que ahora recibe el nombre de Pingüino de El Cabo. Un sobrino del emperador Bonaparte, también apellidado Bonaparte, incluyó en el año 1831 las especies que ahora denominamos pingüinos en la Familia Spheniscidae. El gran parecido del Alca gigante y los pingüinos es resultado de una convergencia evolutiva, no de parentesco genético. El Alca gigante pertenece a la Familia Alcidae, como el Alca común (Alca torda) o el Arao común (Uria aalge). Tomé esta fotografía del ave conservada en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid, el 31 de diciembre de 2013 (se merece una réplica mejor del pico).
Medía 75-85 cm de altura y pesaba alrededor de 5 kilogramos. Durante el verano presentaba una mancha blanca sobre cada ojo. En invierno el plumaje de la cabeza era muy distinto, con mucho blanco, como sucede en el Alca común o el Arao común. Eran incapaces de volar, muy confiadas y sus huevos pesaban 400 gramos, por lo que fueron consumidas por los humanos desde la prehistoria, como lo demuestran varios yacimientos arqueológicos. En el libro "Great Auk Islands", de Tim R. Birkhead, publicado en el año 1993 por la editorial Poyser, se dice que pudo tener cierto carácter mítico en algunas culturas, ya que se encontraron al menos 200 picos en una tumba humana. En las colonias de cría los marineros y pescadores se aprovisionaban de su carne y, sobre todo, de sus huevos. En la imagen superior, adulto en plumaje estival y pollo en un dibujo de John Gerrard Keulemans (1842-1912).
En 1697 aún nidificaba en Saint Kilda (Escocia), a donde llegaba anualmente en mayo para nidificar. En 1800 las únicas colonias de nidificación se encontraban en Islandia. La colonia más importante se encontraba en la isla de Geirfuglasker, cercana a Islandia, donde los marineros y pescadores capturaban aves para aprovisionarse de carne, con el deber de ceder la mitad de las capturas a las iglesias de Kykjevogr y Utskála, que controlaban el acceso a la isla. Durante las guerras napoleónicas en Geirfuglasker ancló un barco en 1808 para aprovisionarse de carne fresca. Repitió la operación la goleta Füroe en 1813, al mando del capitán Peter Hansen, capturando cientos de aves y huevos, sin respetar el privilegio de las citadas iglesias. Durante un terremoto sucedido en la primera semana del marzo de 1830 la isla desapareció bajo el agua. En los meses siguientes, ejemplares de Alca gigante aparecieron en localidades islandesas donde no se habían visto desde hacía siglos. La mayoría de las supervivientes se establecieron en la isla de Eldey, donde capturaron unas 20 aves en 1830, 24 aves en 1831, 13 aves y un huevo en 1833, 9 aves y 8 huevos en 1834, y 4 aves y 4 o 5 huevos en 1840. En junio de 1844 Carl Siemsen, de Reykjavik, con la idea de vender las pieles a elevado precio, persuadió a Vilhjalmur Hakonársson para que capitanease las que serían las últimas capturas de Alca gigante. El 2 de junio saltaron a tierra sus tres acompañantes: Ion Brandsson, Sigurdr Islefsson, Ketil Kentilsson. Cada uno de los dos primeros capturó un ave el 4 de junio de 1844. Symington Grieven, en el año 1885 inventarió 79-81 pieles y 75 huevos en museos y colecciones privadas. Una docena de pieles tenían su origen en la isla de Geirfuglasker y el resto en las aves que se dispersaron tras su desaparición. En la fotografía, del 31 de diciembre de 2013, el texto que acompaña al ave expuesta en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid.
En el libro "The Altlantic Alcidae. The Evolution, Distribution and Biology of the Auks Inhabiting the Atlantic Ocean and Adjacent Water Areas", editado por David N. Nettleship y Tim R. Birkhead en el año 1985, se nombran y localizan las 7 islas con colonias de cría conocidas, indicadas en el mapa de la imagen superior (pinchad en ella para verla más grande):

Terranova
  • Bird Rocks
  • Funk Island
Islandia
  • Eldey
  • Fuglasker
  • Vestmannaeyjar
Escocia
  • Orkney (Papa Westray, donde se capturó el último ejemplar en 1813).
  • Saint Kilda (Stac an Armin, donde Henry Evans y otros dos hombres capturaron el último ejemplar registrado en la Islas Británicas en julio de 1840, que mantuvieron con vida durante tres días, cuando lo mataron a palos porque pensaron que era una bruja).
A pesar de que en la bibliografía no se recoge aún el dato, gracias al blog de Jesús Menéndez Demencia Ornitológica supe de un ejemplar abatido a principios del siglo XX en Hornøya, en el extremo norte de Noruega, cerca de las fronteras con Rusia y Finlandia. El ave naturalizada fue presentada públicamente de sorpresa en el Gullfest de Vardø, Varenger (Noruega) en abril de 2012, según el blog de Asier Aldalur. Pinchad en la imagen para verla más grande.
Según el blog de Olsvik, en la primavera de 1848, L. O. Brodtkorp disparó sobre un alca que no volaba cuando navegaba junto con varios amigos a través del estrecho entre las islas de Vardø y Hornøya, que comprobó que era mucho más grande que otras alcas y que tenía una mancha blanca sobre cada ojo. Más tarde pudo identificarla como una Alca gigante tras ver dibujos en color del ave.
En la península Ibérica se han encontrado yacimientos arqueológicos con huesos de Alca gigante en la cueva de Pico Ramos (Bizkaia), Herriko Barra (Gipuzkoa), Figueira Brava (Portugal), Gorham´s Cave (Gibraltar) y la cueva de Nerja (Málaga), según la revisión que hicieron Pedro Castaños y F. Hernández en su artículo "Estudio de la fauna de aves de la cueva de Pico Ramos (Muskiz, Bizkaia)", publicado en el año 1995 en la revista Munibe (Antropologia-Arkeologia), de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. En el año 1993 y en la misma revista Mikelo Elorza y Antonio Sánchez Marco publicaron su artículo "Postglacial fossil Great Auk and associated avian fauna from the Biscay Bay" en el que hablaban del hallazgo de restos óseos en Zarautz (Gipuzkoa) con una edad de unos 5.810 años y con marcas de cortes, claro indicio de consumo humano. En la fotografía, del 26 de diciembre de 2013, la cueva de Pico Ramos, municipio de Muskiz (Bizkaia).
Los restos de la cueva de Pico Ramos tienen una edad de entre 4.680 y 5.970 años. El cúbito de una foca monje hallado en la cueva de La Fragua, municipio de Santoña (Cantabria) es de hace 5.540 años. La cueva de Pico Ramos se encuentra a 30 kilómetros de la de La Fragua. Es decir, en la costa Cantábrica coincidieron seguramente en el tiempo la Foca monje y el Alca gigante, lo que nos obliga a pensar que el Alca gigante acabó refugiada en lugares muy norteños, pero que era capaz de vivir en aguas más cálidas, de donde se habría extinguido previamente, seguramente también debido a la caza y la recolección de huevos para consumo humano. Según C. Mourer-Chauvire en su artículo "Influence de l´homme préhistorique sur la répartition de certains oiseaux marins: L´exemple du grand pingouin Pinguinus impennis", publicado en el año 1999 en la revista Alauda, hay evidencias de que todavía en el Holoceno se reproducía en la costa Cantábrica y que su desaparición no estaría relacionada con un cambio climático, sino con el hecho de que fue progresivamente extinguida por los humanos desde la parte sur de su área de distribución. En la fotografía, del 26 de diciembre de 2013, interior excavado de la cueva de Pico Ramos, municipio de Muskiz (Bizkaia).
Herminio Alcalde del Río, Henri Breuil y Lorenzo Sierra en su libro "Les cavernes de la région cantabrique (Espagne)", publicado en Mónaco en el año 1911, incluyeron un dibujo resultante del calco de unos grabados que hallaron en la cueva de El Pendo, municipio de Camargo (Cantabria). En la actualidad puede visitarse esta cueva, donde puede verse un panel de pinturas rupestres que se descubrió posteriormente más cerca de su entrada, pero no el panel de grabados. En el citado libro, los autores dicen que la figura de la izquierda se corresponde con una especie de pingüino ("Le cou est épais, et continue les lignes de la poitrine et du dos: la tête, dresée, marquée d´un oeil sommaire, se prolonge en un bec long et faiblement recourbé, mais à terminaison moussé. Il n´y a guère de doute que ce dessin ne représente une espèce de Pingouin à bec grèle, comme celui que nous figurons ci-contre") y la de derecha a una gran rapaz, acaso un buitre. El dibujo del grabado de la imagen superior lo realizó Breuil el 12 de agosto de 1908. En la imagen superior, los dibujos que aparecen en dicho libro.
En el libro de J. G. D. Clark "Fowling in Prehistoric Europe", publicado en el año 1948, dejó escrito en la página 118 que los dibujos parecían de Alca gigante. Coincidieron en la identidad J. Fisher y R. M. Lockley, según lo publicado en el año 1954 en la página 65 del libro Sea-birds, de la editorial Collins. 
En el año 1980 el Instituto Español de Prehistoria publicó el libro "El yacimiento de la cueva de El Pendo", donde José Antonio González Morales en las páginas 259-261 identificó las dos figuras como de alcas gigantes, mientras que Ignacio Barandiaran en las páginas 249-256 identificó la figura de la izquierda como de un anseriforme y la de la derecha como de un équido. En el año 2011 en un nuevo análisis publicado con el título "Nuevo examen de los grabados paleolíticos de El Pendo (Cantabria, España). Consideraciones sobre las aves del arte paleolítico de la Península Ibérica", los autores Jesús Jiménez Guijarro, Antonio Sánchez Marco y Marcos García Díez consideraron que la figura de la izquierda sería de un ave inidentificable. Tomé esta fotografía del ave conservada en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid, el 31 de diciembre de 2013.
José Antonio González Morales en la obra citada escribió que: "Para llegar a mis conclusiones he partido de una serie de factores, entre los que debo destacar en primer lugar el grabado de la cueva; el calco que me fue facilitado y que ha sido realizado por el Profesor Barandiarán; el dibujo realizado por Breuil; un ejemplar naturalizado que pude ver en el British Museum; y el grabado que representa un Alca y que ha sido realizado partiendo de ejemplares naturalizados. El análisis de la postura del ave es típica del Alca, la forma de su cuerpo y el detalle del pico son igualmente signos claros de la especie. Los picos aparecen con una clara curvatura hacia abajo, y el calco recoge un trazo en la mandíbula inferior del ave de la izquierda que le hace truncado y no afilado, detalle éste decisivo para la identificación, ya que sólo el Alca tiene el pico así, y ese detalle se hace muy visible y llamativo para el observador, habiéndome llamado la atención a mí cuando vi un ejemplar naturalizado de esta especie. Recoge el dibujo de la figura de la izquierda, un rasgo bajo el ojo que representa la comisura de la posterior del pico que se prolonga bajo el ojo del ave. El calco reproduce una línea en el cuello del ave que representa el fin del color negro en la cabeza y el principio del blanco del pecho y vientre del ave". Yo, como José Antonio González Morales, también creo que ese dibujo es de un Alca gigante, de un adulto con plumaje invernal. En la imagen, adulto posado en una roca con plumaje estival y adulto nadando en el agua con plumaje invernal en un dibujo de John Gerrard Keulemans (1842-1912).
Pintura de Alca gigante hallada en la cueva de Cosquer, cuya entrada se encuentra actualmente a 37 metros bajo el nivel del mar, al este de Marsella, en la costa Mediterránea francesa. El submarinista francés Henri Cosquer descubrió las pinturas prehistóricas en el año 1985, aunque no se hizo publico hasta 1991, cuando otros tres submarinistas murieron en su interior. Hay unas 200 figuras pintadas en sus paredes de hace 27.000-19.000 años, entre ellas tres alcas gigantes pintadas hace unos 19.000 años.

Postdata
Los autores del artículo "Demographic reconstruction from ancient DNA supports rapid extincion of the greak auk", publicado en la revista eLIFE el 26 de noviembre de 2019, en base al análisis genético de los restos de los ejemplares conservados, demuestran que el Alca gigante no mostraba signos de que su población sufriera ningún déficit de diversidad genética antes del inicio de su caza masiva, por lo que atribuyen a esta última causa su rápida extinción.

26 de abril de 2013

Importancia de las Marismas de Santoña

Las Marismas de Santoña dentro de España son de gran importancia durante la invernada de varias especies de aves acuáticas. He preparado una tabla con los datos ofrecidos en el recién publicado "Atlas de las aves en invierno en España 2007-2010". En la ficha de muchas especies acuáticas se incluye una tabla con los 10 humedales más importantes de España durante la invernada de los años 2008-2010. En la siguiente tabla he incluido el número de orden de importancia de las Marismas de Santoña dentro de España en función del número de aves censadas, la media de las aves censadas en las Marismas de Santoña y España en esos años. Por mi parte, he calculado el porcentaje de aves invernantes que supone las aves censadas en las Marismas de Santoña del total de España. En la fotografía, un Zarapito real buscando alimento en las Marismas de Santoña el 9 de marzo de 2013.
En el caso del Zarapito real (Numenius arquata) y el Silbón europeo (Anas penelope) el porcentaje de aves invernantes en las Marismas de Santoña respecto al total de España supera el 10%. Entre el 5 y el 10% se encuentran el Colimbo grande (Gavia immer) y el Zarapito trinador (Numenius phaeopus). Entre el 2 y el 5% el Ánade friso (Anas strepera), la Espátula común (Platalea leucorodia), el Ostrero euroasiático (Haematopus ostralegus), el Chorlito gris (Pluvialis squatarola) y el Correlimos común (Calidris alpina). Y menos del 2% en el caso del Correlimos gordo (Calidris canutus), la Aguja colinegra (Limosa limosa), el Archibebe claro (Tringa nebularia) y el Archibebe común (Tringa totanus).
En el caso del Silbón europeo solo le superan en importancia a las Marismas de Santoña, Doñana y el Delta del Ebro. El conjunto del Parque Nacional y el Parque Natural de Doñana superan las 100.000 hectáreas de superficie y el Delta del Ebro suman 32.000 hectáreas. Y en el caso del Zarapito real solo tiene más aves invernantes el Parque Natural de la Bahía de Cádiz, de 10.000 hectáreas. Las Marismas de Santoña, en cambio, solo conservan una superficie inferior a las 3.000 hectáreas. En consecuencia, las posibilidades de evitar las molestias disminuyen considerablemente, un problema importante en un entorno tan humanizado. A este respecto, es muy interesante el artículo de mis amigos Juan G. Navedo y Alejandro García Herrera "Effects of recreational disturbance on tidal wetlands: supporting the importance of undisturbed roosting sites for waterbird conservation", publicado en el año 2012 en la revista Journal of Coastal Conservation, en el que determinaron que el simple trasiego de observadores de aves y otros paseantes puede generar molestias a las aves limícolas como el Zarapito real y el Chorlito gris durante la pleamar en las Marismas de Santoña, cuando numerosas aves se ven obligadas a permanecer posadas en pequeñas áreas que quedan emergidas y cercanas a caminos y lugares de fácil acceso. En este vídeo, el mismo ave de la fotografía superior.

7 de octubre de 2012

Introducción a la Conservación de las Especies

De sobra sé lo difícil que es transmitir y contagiar mi preocupación por la conservación de las especies. A veces me parece que fuera una característica innata con la que nacemos unos pocos desgraciados. Muchas veces he intentado explicar sin éxito la importancia que debería tener para los humanos la conservación de las especies. La mayoría de mis familiares y bastantes de mis amigos viven ajenos a mi gran preocupación ¡Mejor para ellos! La editorial Tundra ha publicado en agosto de 2012 el libro "Introducción a la Conservación de las Especies", de José Luis Tellería, catedrático de Zoología en la Facultad de la Universidad Complutense de Madrid. José Saramago en su novela "Ensayo sobre la ceguera" ya dijo que "no somos unos cuantos millares de hombres y mujeres en una naturaleza inmensa e intacta, y sí millares de millones en un mundo desarmado y consumido". Jose Luis Tellería en su nuevo libro dice que "el planeta ha quedado empequeñecido y parcialmente domesticado por la exitosa expansión del hombre que, desde su posición dominante, tiene la oportunidad de ser más generoso con el resto de las especies". José Luis Tellería en su libro consigue explicar razonadamente algo que en nosotros no pasa de ser un sentimiento al que no somos capaces de poner palabras. En cada una de las hojas de este libro se adivina mucho trabajo y esfuerzo, nacidos seguramente de esta necesidad de explicar racionalmente esta pasión por los seres vivos y nuestra preocupación desmedida por su conservación.

12 de septiembre de 2007

Las marismas y el ser humano

Durante siglos, las marismas y lagunas interiores han sido consideradas terrenos improductivos. Esta idea errónea ha generado la desaparición irreversible de espacios naturales tan valiosos como las lagunas de La Janda (Cádiz), La Nava (Palencia) y Antela (Orense), además de cientos de hectáreas de marismas a lo largo de las costas ibéricas.
En otros casos, desecaciones parciales han creado pólderes, áreas de marisma transformada mediante la construcción de diques con el objetivo de ganar terreno para uso agrícola, principalmente para prados de siega, aunque en las zonas mejor drenadas se llega a producir maíz. Poseen unos canales y compuertas que permiten la salida del agua procedente de la lluvia y los arroyos, y a la vez impiden la entrada masiva del agua salobre del estuario. Al ser terrenos prácticamente planos, son propensos al encharcamiento cuando llueve.
Con el declive de la actividad rural en favor de la industrial, muchos de los pólderes fueron abandonados, transformándose, debido a la falta del mantenimiento que requieren, en prados encharcados de gran valor ecológico. Los pólderes peor drenados a veces son recuperados por la marisma en forma de carrizales. En cualquier caso, la rotura de los diques permite la entrada de la marea por lo que paulatinamente estos hábitats artificiales son erosionados y recolonizados por plantas y animales típicamente marismeños.
Un mayor conocimiento científico, así como la toma de una conciencia favorable a la conservación de los hábitats y la biodiversidad, ha generado un cambio de actitud en la opinión pública respecto a la conservación de estos ecosistemas acuáticos. Esto justificó la declaración en España de dos zonas húmedas relevantes como Parques Nacionales: Doñana (Huelva) en agosto de 1969 y Tablas de Daimiel (Ciudad Real) en junio de 1973.
Las bahías y rías cumplen un importante papel económico, ya que son las zonas donde una gran cantidad y variedad de peces pasan su período como alevines. Por ello, no deja de sorprendernos tanto tiempo y esfuerzo dedicados a la destrucción de las marismas de Santoña, Victoria y Joyel, más si tenemos en cuenta que cumplen un importante papel económico en la zona, ya que este estuario es el lugar donde viven los alevines de los abundantes mules (Mugil sp.). Y los de algunas especies de gran interés comercial como son la lubina (Dicentrarchus labrax), el salmonete (Mullus surmuletus), la dorada (Sparus aurata), el lenguado (Solea vulgaris) y la anguila (Anguilla anguilla), además del salmón atlántico (Salmo salar), que sube hasta sus zonas tradicionales de desove en el curso alto del río Asón. Por ello su relleno o degradación genera un impacto inmediato en el sector pesquero local.
Además del impacto inmediato en el sector pesquero local, muchos mariscadores viven del aprovechamiento de diversos moluscos bivalvos, algunos muy apreciados como la almeja fina o amayuela (Venerupis decussatus) y otros que lo son menos como el berberecho (Cerastoderma edule), la chirla (Venus aurea) y las navajas, muergos o morgueras (Ensis siliqua y Solen marginatus). Algunos crustáceos decápodos son importantes desde el punto de vista económico, es el caso de la esquila o quisquilla de arena (Crangon crangon) y del centollo (Maja squinado). También lo son las gusanas, que son anélidos poliquetos de los géneros Nereis, Arenicola y Nephtys, empleadas como cebo de pesca. En las marismas de Santoña, Victoria y Joyel es especialmente importante el marisqueo de la almeja fina.

Historia reciente del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel

Las marismas de Santoña se hallan rodeadas por los ayuntamientos de Laredo, Colindres, Santoña, Limpias, Voto, Bárcena de Cicero, Escalante y Argoños; las marismas de Victoria se encuentran junto a Noja; y las marismas de Joyel entre Noja y Arnuero.

El Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel cuenta con una extensión total aproximada de 2.875 hectáreas de marismas y marjales subhalófilos, 1.900 de ellas corresponden al estuario y a las rías de Escalante, Argoños y Boo, 725 a las rías de Limpias y Rada hasta los puentes de Colindres, 150 a las marismas de Victoria y 100 a las de Joyel.

En las rías de Limpias, Rada, Escalante y Argoños, las aguas dulces, los sedimentos inorgánicos y la materia orgánica, principalmente de los ríos Asón y Clarín, se mezclan con las aguas marinas del mar Cantábrico que penetran con la marea alta por el canal de San Martín, entre la punta de San Carlos de Santoña y el puntal de Laredo.

Los redactores de la ley que declaraban las marismas de Santoña, Victoria y Joyel como Reserva Natural en marzo de 1992, también decidieron proteger las dunas de las playas de Ris, Trengandín, Berria y El Regatón. Desgraciadamente esta ley por sí sola no fue suficiente para protegerlas y más tarde, en agosto de 1993, el Tribunal de Justicia de Luxemburgo condenó a España por permitir el deterioro de las marismas de Santoña y obligó a las autoridades españolas a garantizar la protección legal y efectiva de las marismas. Para ello, fueron declaradas Zona de Especial Protección para las Aves (Z.E.P.A.), incluyendo en esta área protegida el total de la Reserva Natural, una amplia extensión de terrenos adyacentes, los encinares cantábricos de los montes Buciero, Brusco y Montehano, además de los acantilados marinos del Buciero.

Los problemas de conservación que han padecido las marismas de Santoña son debidos, en gran parte, a que están rodeadas por ocho ayuntamientos y que algunos de ellos tienen más de diez mil habitantes, que viven en gran parte de la actividad industrial, principalmente en Colindres y Santoña. Consecuencia de la cercanía de estos grandes pueblos y de la irresponsabilidad de sus gobernantes fue el intento de relleno de 80 hectáreas de marismas en Colindres y Laredo para la instalación de sendos polígonos industriales, motivo por el que la Asociación para la Defensa de los Recursos Naturales de Cantabria (ARCA) en marzo de 1987 presentó una queja a la Comisión Económica Europea (CEE), que decidió la apertura de un procedimiento de infracción contra España por el incumplimiento de las directivas relativas a la conservación de las aves silvestres.

Por otra parte, las marismas de Victoria se encuentran junto a Noja, pueblo que multiplica su población durante el verano, al igual que sucede en Laredo, localidad donde la construcción de viviendas para veraneantes redujo a la mínima expresión las más de 400 hectáreas de dunas, las más extensas de la costa cantábrica aún en la década de los cincuenta. Las urbanizaciones de Noja llegaron hasta el borde de las marismas de Victoria y a continuación se intentó su desecación, lo que llegó a provocar graves enfrentamientos entre propietarios de terrenos y ecologistas.

La sentencia del Tribunal de Justicia de Luxemburgo no fue suficiente para frenar la destrucción de las marismas de Santoña y, más de un año después de la misma, el incumplimiento de las obligaciones derivadas de este proceso estuvieron a punto de llevar a la Comisión Europea a abrir un nuevo procedimiento de infracción contra España que, si se hubiese resuelto en su contra, habría supuesto una multa que hubiera podido superar los 5.000 millones de pesetas. La amenaza de apertura de aquel procedimiento de infracción contra España fue el momento decisivo que marcó el punto de inflexión en lo que respecta a su conservación, y actualmente está generando la recuperación de decenas de hectáreas de marismas.

Por ejemplo, cerca de Santoña se han eliminado las cuatro piscinas que, con un presupuesto total de 170 millones de pesetas, se instalaron sobre 7 hectáreas de marismas para el cultivo de almejas. De los diques de las piscinas han quedado tres isletas con el objetivo de que sirvan como zona de reposo y nidificación de aves acuáticas, aunque es previsible que la acción de las mareas y las corrientes acabe por hacerlas desaparecer.

Además, han tenido que romper el dique que prácticamente cerraba las marismas de Colindres, abriendo un gran boquete a la altura del puerto de Colindres, y, durante el invierno pasado, han abierto varias entradas más de agua en el dique sobre el que se construyó la nueva carretera C-629, entre las localidades de Argoños y Santoña, con el objetivo de garantizar la influencia intermareal de las marismas del Dueso y Bengoa.

Este breve repaso de la historia reciente de las marismas de Santoña, Victoria y Joyel nos obliga a recordar que han vivido tiempos difíciles. Por fortuna, la declaración del área como Reserva Natural y Zona de Especial Protección para las Aves y, todo hay que decirlo, las sentencias condenatorias del Tribunal de Justicia de Luxemburgo han frenado su deterioro e incluso ya se han recuperado bastantes hectáreas de marisma. Actualmente es un espacio natural protegido bajo la figura de Parque Natural.

Hay mucho por hacer, ya que aún quedan por restringir o impedir algunas actividades destructoras que implican movimientos de tierras, desecaciones, urbanizaciones, canteras y vertidos contaminantes. En este sentido, actualmente preocupa seriamente la cantera de Montehano y la proliferación de urbanizaciones en Argoños que tienen como destino ser utilizadas como segundas viviendas durante las vacaciones y los fines de semana. Pronto abrirá sus puertas un centro de recepción e información para los visitantes, pero aún faltan observatorios ornitológicos desde donde poder ver las aves a cortas distancias y sin molestarlas, además de un equipo de guías que informen y acompañen a los visitantes.

Para un análisis topográfico detallado recomendamos consultar los mapas del Servicio Geográfico del Ejército a escala 1:50.000 de Santander 19-4(35) y Castro Urdiales 20-4(36), y los del Instituto Geográfico Nacional a escala 1:25.000 de Noja 35-II, Santoña 36-I y Laredo 36-III.