5 de enero de 2014

Alca gigante, la historia de su extinción

El Alca gigante fue unas de las 4.400 especies de animales que describió Carolus Linnaeus. La bautizó con el nombre de Alca impennis en el año 1758 y señaló que "habitat in mari Norvegico rarius" (habita raramente en los mares noruegos). En el año 1791 la renombraron como Pinguinus impennis. El nombre de "pinguinus" procede del gaélico (pen=cabeza y gwyn=blanca), posiblemente en referencia a la gran mancha blanca que tienen en la cabeza en su plumaje estival. Posteriormente los marineros y exploradores de los mares antárticos comenzaron a usar este nombre para las aves que bautizaron en un principio como "pájaros niño" o "pájaros bobos". Linnaeus describió una de estas especies con el nombre de Diomedea demersa en el año 1758. Luego la renombraron como Spheniscus demersus, la especie que ahora recibe el nombre de Pingüino de El Cabo. Un sobrino del emperador Bonaparte, también apellidado Bonaparte, incluyó en el año 1831 las especies que ahora denominamos pingüinos en la Familia Spheniscidae. El gran parecido del Alca gigante y los pingüinos es resultado de una convergencia evolutiva, no de parentesco genético. El Alca gigante pertenece a la Familia Alcidae, como el Alca común (Alca torda) o el Arao común (Uria aalge). Tomé esta fotografía del ave conservada en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid, el 31 de diciembre de 2013 (se merece una réplica mejor del pico).
Medía 75-85 cm de altura y pesaba alrededor de 5 kilogramos. Durante el verano presentaba una mancha blanca sobre cada ojo. En invierno el plumaje de la cabeza era muy distinto, con mucho blanco, como sucede en el Alca común o el Arao común. Eran incapaces de volar, muy confiadas y sus huevos pesaban 400 gramos, por lo que fueron consumidas por los humanos desde la prehistoria, como lo demuestran varios yacimientos arqueológicos. En el libro "Great Auk Islands", de Tim R. Birkhead, publicado en el año 1993 por la editorial Poyser, se dice que pudo tener cierto carácter mítico en algunas culturas, ya que se encontraron al menos 200 picos en una tumba humana. En las colonias de cría los marineros y pescadores se aprovisionaban de su carne y, sobre todo, de sus huevos. En la imagen superior, adulto en plumaje estival y pollo en un dibujo de John Gerrard Keulemans (1842-1912).
En 1697 aún nidificaba en Saint Kilda (Escocia), a donde llegaba anualmente en mayo para nidificar. En 1800 las únicas colonias de nidificación se encontraban en Islandia. La colonia más importante se encontraba en la isla de Geirfuglasker, cercana a Islandia, donde los marineros y pescadores capturaban aves para aprovisionarse de carne, con el deber de ceder la mitad de las capturas a las iglesias de Kykjevogr y Utskála, que controlaban el acceso a la isla. Durante las guerras napoleónicas en Geirfuglasker ancló un barco en 1808 para aprovisionarse de carne fresca. Repitió la operación la goleta Füroe en 1813, al mando del capitán Peter Hansen, capturando cientos de aves y huevos, sin respetar el privilegio de las citadas iglesias. Durante un terremoto sucedido en la primera semana del marzo de 1830 la isla desapareció bajo el agua. En los meses siguientes, ejemplares de Alca gigante aparecieron en localidades islandesas donde no se habían visto desde hacía siglos. La mayoría de las supervivientes se establecieron en la isla de Eldey, donde capturaron unas 20 aves en 1830, 24 aves en 1831, 13 aves y un huevo en 1833, 9 aves y 8 huevos en 1834, y 4 aves y 4 o 5 huevos en 1840. En junio de 1844 Carl Siemsen, de Reykjavik, con la idea de vender las pieles a elevado precio, persuadió a Vilhjalmur Hakonársson para que capitanease las que serían las últimas capturas de Alca gigante. El 2 de junio saltaron a tierra sus tres acompañantes: Ion Brandsson, Sigurdr Islefsson, Ketil Kentilsson. Cada uno de los dos primeros capturó un ave el 4 de junio de 1844. Symington Grieven, en el año 1885 inventarió 79-81 pieles y 75 huevos en museos y colecciones privadas. Una docena de pieles tenían su origen en la isla de Geirfuglasker y el resto en las aves que se dispersaron tras su desaparición. En la fotografía, del 31 de diciembre de 2013, el texto que acompaña al ave expuesta en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid.
En el libro "The Altlantic Alcidae. The Evolution, Distribution and Biology of the Auks Inhabiting the Atlantic Ocean and Adjacent Water Areas", editado por David N. Nettleship y Tim R. Birkhead en el año 1985, se nombran y localizan las 7 islas con colonias de cría conocidas, indicadas en el mapa de la imagen superior (pinchad en ella para verla más grande):

Terranova
  • Bird Rocks
  • Funk Island
Islandia
  • Eldey
  • Fuglasker
  • Vestmannaeyjar
Escocia
  • Orkney (Papa Westray, donde se capturó el último ejemplar en 1813).
  • Saint Kilda (Stac an Armin, donde Henry Evans y otros dos hombres capturaron el último ejemplar registrado en la Islas Británicas en julio de 1840, que mantuvieron con vida durante tres días, cuando lo mataron a palos porque pensaron que era una bruja).
A pesar de que en la bibliografía no se recoge aún el dato, través del blog de Jesús Menéndez Demencia Ornitológica supe de un ejemplar abatido a principios del siglo XX en Hornøya, en el extremo norte de Noruega, cerca de las fronteras con Rusia y Finlandia. El ave naturalizada fue presentada públicamente de sorpresa en el Gullfest de Vardø, Varenger (Noruega) en abril de 2012, según el blog de Asier Aldalur. Pinchad en la imagen para verla más grande.
Según el blog de Olsvik, en la primavera de 1848, L. O. Brodtkorp disparó sobre un alca que no volaba cuando navegaba junto con varios amigos a través del estrecho entre las islas de Vardø y Hornøya, que comprobó que era mucho más grande que otras alcas y que tenía una mancha blanca sobre cada ojo. Más tarde pudo identificarla como una Alca gigante tras ver dibujos en color del ave.
En la península Ibérica se han encontrado yacimientos arqueológicos con huesos de Alca gigante en la cueva de Pico Ramos (Bizkaia), Herriko Barra (Gipuzkoa), Figueira Brava (Portugal), Gorham´s Cave (Gibraltar) y la cueva de Nerja (Málaga), según la revisión que hicieron Pedro Castaños y F. Hernández en su artículo "Estudio de la fauna de aves de la cueva de Pico Ramos (Muskiz, Bizkaia)", publicado en el año 1995 en la revista Munibe (Antropologia-Arkeologia), de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. En el año 1993 y en la misma revista Mikelo Elorza y Antonio Sánchez Marco publicaron su artículo "Postglacial fossil Great Auk and associated avian fauna from the Biscay Bay" en el que hablaban del hallazgo de restos óseos en Zarautz (Gipuzkoa) con una edad de unos 5.810 años y con marcas de cortes, claro indicio de consumo humano. En la fotografía, del 26 de diciembre de 2013, la cueva de Pico Ramos, municipio de Muskiz (Bizkaia).
Los restos de la cueva de Pico Ramos tienen una edad de entre 4.680 y 5.970 años. El cúbito de una foca monje hallado en la cueva de La Fragua, municipio de Santoña (Cantabria) es de hace 5.540 años. La cueva de Pico Ramos se encuentra a 30 kilómetros de la de La Fragua. Es decir, en la costa Cantábrica coincidieron seguramente en el tiempo la Foca monje y el Alca gigante, lo que nos obliga a pensar que el Alca gigante acabó refugiada en lugares muy norteños, pero que era capaz de vivir en aguas más cálidas, de donde se habría extinguido previamente, seguramente también debido a la caza y la recolección de huevos para consumo humano. Según C. Mourer-Chauvire en su artículo "Influence de l´homme préhistorique sur la répartition de certains oiseaux marins: L´exemple du grand pingouin Pinguinus impennis", publicado en el año 1999 en la revista Alauda, hay evidencias de que todavía en el Holoceno se reproducía en la costa Cantábrica y que su desaparición no estaría relacionada con un cambio climático, sino con el hecho de que fue progresivamente extinguida por los humanos desde la parte sur de su área de distribución. En la fotografía, del 26 de diciembre de 2013, interior excavado de la cueva de Pico Ramos, municipio de Muskiz (Bizkaia).
Herminio Alcalde del Río, Henri Breuil y Lorenzo Sierra en su libro "Les cavernes de la région cantabrique (Espagne)", publicado en Mónaco en el año 1911, incluyeron un dibujo resultante del calco de unos grabados que hallaron en la cueva de El Pendo, municipio de Camargo (Cantabria). En la actualidad puede visitarse esta cueva, donde puede verse un panel de pinturas rupestres que se descubrió posteriormente más cerca de su entrada, pero no el panel de grabados. En el citado libro, los autores dicen que la figura de la izquierda se corresponde con una especie de pingüino ("Le cou est épais, et continue les lignes de la poitrine et du dos: la tête, dresée, marquée d´un oeil sommaire, se prolonge en un bec long et faiblement recourbé, mais à terminaison moussé. Il n´y a guère de doute que ce dessin ne représente une espèce de Pingouin à bec grèle, comme celui que nous figurons ci-contre") y la de derecha a una gran rapaz, acaso un buitre. El dibujo del grabado de la imagen superior lo realizó Breuil el 12 de agosto de 1908. En la imagen superior, los dibujos que aparecen en dicho libro.
En el libro de J. G. D. Clark "Fowling in Prehistoric Europe", publicado en el año 1948, dejó escrito en la página 118 que los dibujos parecían de Alca gigante. Coincidieron en la identidad J. Fisher y R. M. Lockley, según lo publicado en el año 1954 en la página 65 del libro Sea-birds, de la editorial Collins. 
En el año 1980 el Instituto Español de Prehistoria publicó el libro "El yacimiento de la cueva de El Pendo", donde José Antonio González Morales en las páginas 259-261 identificó las dos figuras como de alcas gigantes, mientras que Ignacio Barandiaran en las páginas 249-256 identificó la figura de la izquierda como de un anseriforme y la de la derecha como de un équido. En el año 2011 en un nuevo análisis publicado con el título "Nuevo examen de los grabados paleolíticos de El Pendo (Cantabria, España). Consideraciones sobre las aves del arte paleolítico de la Península Ibérica", los autores Jesús Jiménez Guijarro, Antonio Sánchez Marco y Marcos García Díez consideraron que la figura de la izquierda sería de un ave inidentificable. Tomé esta fotografía del ave conservada en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid, el 31 de diciembre de 2013.
José Antonio González Morales en la obra citada escribió que: "Para llegar a mis conclusiones he partido de una serie de factores, entre los que debo destacar en primer lugar el grabado de la cueva; el calco que me fue facilitado y que ha sido realizado por el Profesor Barandiarán; el dibujo realizado por Breuil; un ejemplar naturalizado que pude ver en el British Museum; y el grabado que representa un Alca y que ha sido realizado partiendo de ejemplares naturalizados. El análisis de la postura del ave es típica del Alca, la forma de su cuerpo y el detalle del pico son igualmente signos claros de la especie. Los picos aparecen con una clara curvatura hacia abajo, y el calco recoge un trazo en la mandíbula inferior del ave de la izquierda que le hace truncado y no afilado, detalle éste decisivo para la identificación, ya que sólo el Alca tiene el pico así, y ese detalle se hace muy visible y llamativo para el observador, habiéndome llamado la atención a mí cuando vi un ejemplar naturalizado de esta especie. Recoge el dibujo de la figura de la izquierda, un rasgo bajo el ojo que representa la comisura de la posterior del pico que se prolonga bajo el ojo del ave. El calco reproduce una línea en el cuello del ave que representa el fin del color negro en la cabeza y el principio del blanco del pecho y vientre del ave". Yo, como José Antonio González Morales, también creo que ese dibujo es de un Alca gigante, de un adulto con plumaje invernal. En la imagen, adulto posado en una roca con plumaje estival y adulto nadando en el agua con plumaje invernal en un dibujo de John Gerrard Keulemans (1842-1912).
Pintura de Alca gigante hallada en la cueva de Cosquer, cuya entrada se encuentra actualmente a 37 metros bajo el nivel del mar, al este de Marsella, en la costa Mediterránea francesa. El submarinista francés Henri Cosquer descubrió las pinturas prehistóricas en el año 1985, aunque no se hizo publico hasta 1991, cuando otros tres submarinistas murieron en su interior. Hay unas 200 figuras pintadas en sus paredes de hace 27.000-19.000 años, entre ellas tres alcas gigantes pintadas hace unos 19.000 años.

5 comentarios:

Mario Quevedo dijo...

Muy interesante, Juanma. Precisamente esta misma mañana tenía noticia de un nuevo buscador de "paleo-datos", y me llamaba la atención una cita de alca gigante en Gijón, durante el Holoceno. La URL es http://paleobiodb.org/ (con un navegador muy facil de usar).

Salud!

Juan Manuel Pérez de Ana dijo...

Muchas gracias, Mario. Ya he encontrado en ese buscador una referencia bibliográfica muy interesante. Algo de lo que dice en el resumen lo acabo de incluir en la entrada:
Según C. Mourer-Chauvire en su artículo "Influence de l´homme préhistorique sur la répartition de certains oiseaux marins: L´exemple du grand pingouin Pinguinus impennis", publicado en el año 1999 en la revista Alauda, hay evidencias de que todavía en el Holoceno se reproducía en la costa Cantábrica y que su desaparición no estaría relacionada con un cambio climático, sino con el hecho de que fue progresivamente extinguida por los humanos desde la parte sur de su área de distribución.

Juan Manuel Pérez de Ana dijo...

El especialista Mikelo Elorza me dice que:

"Te mando una lista de las citas de esta especie en el Golfo de Bizkaia. Es una parte del estudio en prensa de las aves postglaciares de Santa Catalina en Lekeitio donde también la hemos encontrado con abundantes marcas de su consumo humano.

Respecto al registro de Alca grande en el Golfo de Bizkaia, debemos señalar que la discusión sobre la especie representada en los grabados de El Pendo (Breuil et al. 1912; González Morales 1980) no ha sido resuelta (D’Errico 1994; McDonald 1994) y debe ya obviarse (Jiménez et al. 2011). Y una cita de Urtiaga (Eastham 1995) debe tomarse con reservas, ya que entre el material estudiado hace 30 años por Anne Eastham, no hay resto alguno de P.impennis (pers.obs.). El registro incluye los yacimientos mesolíticos de Téviec (Péquart et al. 1937; Tresset 2005), Beg er Vil (Tresset 2005) y Pico Ramos (Castaños & Hernández Carrasquilla 1995), en el Neolítico se cita en Herriko Barra (Elorza & Sánchez Marco 1993), Arenillas (Elorza, en prensa), Er Yoh (Tresset 2005) y Phare (Lehnebach 2003), y en el Tardorromano en Plaza del Marqués (Hernández Carrasquilla 1994) entorno al siglo IV AD (Fernández Ochoa & Morillo Cerdán 1994)."

Arenillas está en Islares, municipio de Castro Urdiales (Cantabria)

"Los niveles con Alca grande de Santa Catalina tienen varias dataciones entorno a 12.400 BP, 11.100 BP y 9.700 BP. Pues si, hace 12.400 años ya consumíamos esta especie, tenemos marcas de cortes muy abundantes en Santa Catalina. En Arenillas solo hay un resto y no tiene marcas de consumo humano. Parece que si, que poco a poco fuimos recluyendo a esta especie a lugares inaccesibles y alejados de entornos humanizados, y que le dimos la puntilla hace 150 años. Pero todavía no tenemos seguro que exclusivamente la explotación humana haya sido la causante de su desaparición a lo largo del holoceno. Probablemente se combinó con otros factores, algunos de origen humano como una sobreexplotación de otros recursos pesqueros y quizás con cambios ambientales, como la Pequeña Edad del Hielo, ya que no era en absoluto una especie ártica."

"Sobre extinciones de aves, además de los clásicos libros de Rothschild o de Greenway, yo te recomiendo que googlees a Steadman y su infinidad de trabajos sobre aves endémicas tropicales del pacífico liquidadas por la expansión polinesia y así sales de los ejemplos clásicos de Pinguinus impennis, Camptorynchus labradorius, Ectopistes migratorius, Phalacrocorax perspicillatus y los moas. Asumir que durante el neolítico o el paleolítico una especie desapareció por la exclusiva actividad humana es difícil porque los paleontólogos manejamos muy pocos datos de unos pocos yacimientos."

Alejandro Lanz dijo...

Creo que el ejemplar de alca gigante del MNCN una reproducción. Hace unos años contacté con la persona responsable de la colección de aves del museo para pedirle información sobre este ejemplar. Me contestó diciendo que tenían dudas sobre si era un alca gigante o una reproducció (¿falsificación?), y que cuando el museo tuviese los medios económicos para ello, se harían unas pruebas de ADN. En algún sitio (no lo recuerdo) he leído que no es un ejemplar auténtico. Desde luego, el pico no lo parece. Tienes un blog muy brillante, te felicito. Alejandro Lanz. alelanest@yahoo.es

David dijo...

Hueso del SXVI aprox. encontrado en un yacimiento medieval escocés. Descubren el hueso de Alca Gigante en un yacimiento medieval en Escocia. Se trata de un hueso del SXVI aprox. y al parecer estaba entre los restos de comida de un núcleo medieval.
Con este nuevo dato, se arroja un poco más de luz a la distribución histórica del Alca y a la Sociedad Medieval escocesa.

http://m.bbc.com/news/uk-scotland-edinburgh-east-fife-27372931

Enhorabuena por el blog, recomendable al 100%. Estoy aprendiendo muchisimo.