12 de septiembre de 2007

Flora y vegetación de las Marismas de Santoña


Las aguas salobres del estuario y las rías se genera por la mezcla de las aguas dulces, principalmente del río Asón, y las saladas que penetran con la marea alta por el canal de San Martín, entre la punta de San Carlos de Santoña y el puntal de Laredo.

Las plantas adaptadas a vivir en las condiciones de alta salinidad se denominan halófitas (de halos = sal y phyton = planta). Además de a la salinidad del suelo de las marismas, estas plantas deben hacer frente a la influencia de las mareas, que dan lugar a bandas de vegetación bien diferenciadas, en función de su adaptación a una mayor, menor o nula inmersión en las aguas salobres de los estuarios.

En la parte más profunda del canal de las rías, la hierba de mar (Zostera marina), en convivencia con algas, forma praderas sumergidas que sólo emergen en bajamares de mareas vivas intensas. Por encima, el porreto (Zostera noltii) forma unos herbazales menos densos que se descubren en bajamares de mareas vivas y moderadas, pero no en las muertas. El porreto es el alimento predilecto de la barnacla carinegra.

En un nivel superior, en zonas de inundación diaria durante las pleamares, se encuentran unos herbazales erectos constituidos por la Spartina maritima. Por encima de estos espartinales perennes, sobre substratos que quedan al descubierto en las bajamares se desarrolla la Salicornia ramosissima junto a la rabaniza de los soseros (Spergularia marina) y la sosa blanca (Suaeda maritima). Estas plantas son anuales, por lo que durante el invierno sólo quedan sus semillas.

Por encima de los salicorniales se instalan comunidades vegetales perennes. Algunas especies son capaces de soportar la inundación durante todas las pleamares, es el caso del salicor rastrero (Sarcocornia perennis), la verdolaga marina (Halimione portulacoides), el junco bastardo marino (Triglochin maritima), la acelga salada (Limonium vulgare) y el Aster tripolium.

Más arriba, sobre suelos que sólo se inundan en las pleamares de mareas vivas y siempre que luego no permanezcan encharcados, se hallan la sosa alacranera (Sarcocornia fruticosa), la verdolaga marina, la salsona (Inula crithmoides), la acelga salada, el junco bastardo marino, la Armeria marina y el cominillos (Spergularia media).

En zonas con menor influencia intermareal, la vegetación propiamente marismeña es sustituida por los marjales subhalófilos. En el nivel inferior, que sólo se inunda con mareas vivas muy acusadas se encuentran el junco marino (Juncus maritimus), acompañado por la acelga salada, la Armeria marina, el cominillos, el junco bastardo marino, el llantén marino, Aster tripolium, la verdolaga marina, el salicor rastrero y la arrastradera (Atriplex prostrata).

Sobre suelos con menor salinidad aparece una comunidad vegetal caracterizada por el apio (Apium graveolens) y la Cochlearia aestuaria, especie exclusiva de este hábitat y endémica del oeste de Francia y el norte de España. En los bordes de canales y charcas de aguas salobres se encuentra la juncia marina (Scirpus maritimus), y en zonas con aportes de materia orgánica se localiza la arrastradera y la acelga bravía (Beta maritima). En todos estos hábitats un arbusto de origen norteamericano, Baccharis halimifolia, se comporta como una especie de gran poder invasor, por ejemplo en las marismas de la ría de Boo y en las charcas de Montehano.

En zonas de menor influencia intermareal y con aportes de agua dulce se forman áreas palustres, constituidas por carrizales (Phragmites australis) y espadañales (Typha latifolia y T. domingensis), hábitat exclusivo de algunas especies de aves y refugio para muchas otras.

La construcción de diques y pólderes han desecado antiguos terrenos intermareales al oeste de las laderas de Montehano. Hoy en día aquí se encuentran algunas charcas rodeadas por carrizal y arbustos que se han configurado como la principal zona de nidificación del ánade azulón dentro de las marismas de Santoña.

En los juncales marismeños vive la rata de agua (Arvicola sapidus), presa potencial del armiño (Mustela erminea), al que también hemos observado en las marismas de Santoña.